Destino Peru
Descubra la majestuosa tierra del Imperio Inca, un país en el que podrá encontrar magníficos paisajes como el Cañón del Colca o el lago Titicaca, el lago situado a mayor altura del mundo; la selva amazónica; las famosas líneas de Nazca; y ciudades mágicas como Lima, Cuzco o Arequipa, sin olvidarse del Valle Sagrado, donde se encuentran pueblos como Pisac y Ollantaytambo, y por supuesto Machu Picchu, la ciudad perdida de los Incas y una de las siete maravillas del mundo.
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Lima, actual capital del Perú. Ciudad de construcciones coloniales y edificios de época, Iglesias y Museos. Hace más de 400 años, fue llamada Ciudad de los Reyes por el conquistador Francisco Pizarro, hoy, aquella misma ciudad que surgió sobre las tierras del cacique indígena Taulichusco, es una metrópoli de más de 7 millones de habitantes, que conserva con orgullo sus conventos y casonas coloniales, símbolos de su añeja e hidalga tradición. A pesar de ser una ciudad moderna, Lima ha sabido mantener la riqueza de su Centro Histórico, declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, por ser un remanso encantador de una época pasada, colmado de joyas arquitectónicas de incalculable valor.
Cuzco, Capital del Tahuantinsuyo o imperio incaico. La mejor muestra del pasado de los incas, en una particular mezcla con la conquista española que se refleja en sus vestigios antiguos y coloniales. Hoy día aún conserva con orgullo sus paredes y muros de piedra, que evocan la grandeza de los hijos del sol. Ciudad rica en monumentos y reliquias históricas, de mitos y leyendas, que parecen renacer cada vez que uno recorre sus calles. Visitar la antigua ciudad de Cuzco es una experiencia inolvidable, que permite desvelar algunos de los misterios de los Incas.
En la actualidad, la capital arqueológica de América, es una ciudad abierta al mundo, que acoge con los brazos abiertos a los visitantes, quienes observan maravillados la fusión en un mismo ambiente urbano y con particular armonía, monumentos precolombinos como el Coricancha (Templo del Sol), el Ajlla Wasi, el Amaru Cancha (Cerco de Serpiente), el Kiswar Kancha, entre otros; con joyas del mestizaje como la Catedral, la Iglesia y Convento de la Merced, y el Templo de San Blas. Cuzco está rodeado de impresionantes restos arqueológicos, como la ciudadela de Machu Picchu, la fortaleza de Saqsaywaman, el complejo de Ollantaytambo y de pueblos pintorescos como Pisaq, Calca y Yucuay, que mantienen las tradiciones de sus antepasados. Choquequirao, supuestamente el último refugio del Inca, después de la conquista de Cuzco por parte de los españoles. Recientemente descubierta, parte de su estructura de adobe y piedra puede ser visitada, quedando centenas de hectáreas de construcciones sin explorar. Los impresionantes muros de piedra que la resguardan y el ambiente cargado de energía, proveniente tal vez de lejanas ceremonias de invocación al Sol, son algunos de los peculiares matices de lo que podríamos llamar “el otro Machu Picchu”.
El valor arqueológico e histórico de Choquequirao, la "Cuna de Oro" de los Incas, se complementa con la belleza de su entorno, que presenta características geográficas y de biodiversidad propias de la selva, lo que constituye un atractivo adicional para los visitantes, quienes pueden observar desde el majestuoso vuelo del cóndor hasta el pesado andar de un oso de anteojos. Machu Picchu, ¿fortaleza, edificación religiosa o casa de descanso del Inca?, no se sabe ni, posiblemente se sepa nunca, pero es una impresionante muestra del desarrollo de un imperio desaparecido hace sólo unas centenas de años.
Desde que fuera descubierta el 24 de julio de 1911 por el norteamericano Hiram Bingham, ha sido considerada, por su asombrosa magnificencia y armoniosa construcción, como uno de los monumentos arquitectónicos y arqueológicos más importantes del planeta. Esta ciudadela rodeada de misterio, erigida por los Incas en una mágica zona geográfica donde confluyen lo andino y lo amazónico, sorprende por la forma en que las construcciones de piedra se despliegan sobre una loma estrecha y desnivelada, cuyos bordes forman el cañón por el que se llega al Río Urubamba.
La sorprendente perfección y belleza de los muros de Machu Picchu, construidos uniendo piedra sobre piedra, sin cemento ni ningún otro tipo de pegamento, han hecho surgir mitos sobre su edificación, pero más allá de ellos, su verdadero encanto, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, está en sus plazas, acueductos, torreones de vigilancia, observatorios y en su reloj solar, evidencias de la sabiduría y la técnica de los constructores andinos.
El Camino Inca, el más famoso de los caminos por el cual el Inca y la Corte Imperial se trasladaban hasta Machu Picchu. Cuatro días de caminata más que pintorescos, con la culminación de la ruta, disfrutando de una vista panorámica de Machu Picchu desde las alturas. El Camino Real, que llevó a peregrinos y a oficiales autorizados del imperio a la Ciudad Sagrada de Machu Picchu, era lo que hoy conocemos como el "Camino Inca", el más pintoresco del mundo, debido a que está rodeado de una exquisita belleza natural y vistas inolvidables, que incluyen diversas áreas ecológicas, desde las pocos fértiles tierras de la altura hasta el Bosque de Nubes de los Andes, con vegetación exótica, entre las que se han identificado más de 250 especies de orquídeas, así como numerosas aves, animales y reptiles, incluyendo varias especies consideradas en peligro de extinción.
Caminando a lo largo de este antiguo camino inca, usted tendrá la oportunidad de visitar las edificaciones nunca encontradas por los conquistadores españoles, varias de las cuales están aún cubiertas por vegetación, por lo que le dará la impresión de ser usted quien las está descubriendo. La grandeza del paisaje sumado a la ingeniería de estas obras, sea el mismo Camino Inca o los restos arqueológicos que se van encontrando al recorrer la distancia que separa Cusco de Machu Picchu, incita al viajero a meditar sobre el desarrollo intelectual y espiritual de la civilización inca, que logró alcanzar la mejor armonía entre el conocimiento científico y la naturaleza.
Lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo y del que, según cuenta la leyenda, nace la primera sangre que dio origen al imperio incaico, conserva culturas supervivientes a la modernización que viven en su hábitat natural desde siempre.
A orillas del Lago Titicaca, se encuentra Puno, ciudad que cautiva y hechiza por el extraño magnetismo que parece brotar de sus cerros, de su lago con apariencia de mar y de su propia gente, descendientes de los Aymaras, pujante pueblo que dominó las alturas. Antes de la expansión del Imperio Incaico, la zona que hoy conocemos como Puno, situada en el extremo sur del Perú, estaba dominada por los hombres de la cultura Tiahuanaco, la máxima expresión del desarrollo Aymara, según lo demuestran los restos arqueológicos hallados en la zona.
Arequipa, la segunda ciudad de Perú, caracterizada por sus construcciones coloniales muy bien conservadas y por su cocina. También es el acceso natural a los cañones del Colca y de Cotahuasi. Situada en las faldas de la cordillera occidental de los Andes y al pie del volcán Misti, Arequipa es una bella ciudad, con casonas construidas en sillar, un material de lava volcánica petrificada de un color entre blanco y perla, que al ser iluminado por el sol, produce un especial resplandor, de ahí que sea conocida como la “Ciudad Blanca”; templos y conventos definidos por un estilo arquitectónico original, y con mágicas campiñas a su alrededor, que hacen que la ciudad tenga un sabor especial.
Cañón del Colca, a 8 horas por tierra desde Arequipa, le espera uno de los cañones más profundos del mundo, con sus increíbles paisajes, antiguas comunidades que mantienen vivas las ancestrales tradiciones de sus antepasados y el siempre presente vuelo del cóndor. El Cañón del Colca es el segundo más profundo del mundo, después del Cotahuasi (ambos ubicados en el Departamento de Arequipa) y está ubicado a lo largo del valle del mismo nombre. Su profundidad alcanza los 3,180 metros, convirtiéndose en una maravilla natural digna de ser admirada. La ruta que une la Ciudad de Arequipa con el Valle del Colca atraviesa Pampa Cañahua, una reserva natural que protege al más preciado de los camélidos sudamericanos, la Vicuña, poseedora de la fibra más fina y más cotizada del mercado internacional.
La región del Colca cuenta con una importante diversidad de especies de fauna como el Cernícalo, el Halcón Peregrino, la Perdiz Serrana, el Puma y las cuatro especies de camélidos sudamericanos, la Vicuña y el Guanaco (que viven en estado salvaje), y la Llama y la Alpaca (que han sido domesticadas). Entre las especies vegetales más representativas de la zona están el Ichu y la Tola.
Esta zona es famosa también por la belleza de su fina artesanía, ya que los pobladores del valle ponen gran esmero en la elaboración de alfombras, bordados de variados diseños, repujados en hojalata y piezas de madera tallada, trabajos que serán un buen recuerdo de este entrañable viaje. Cotahuasi, a 14 horas por tierra desde Arequipa y muy parecido al Cañón del Colca, pero más profundo, con mejores paisajes, más primitivo en todo sentido, incluso en infraestructura turística. Su valle es un ramillete de pueblos, varios picos nevados, una catarata, un par de puentes colgantes, un bosque de puyas y otro de cactus, ruinas y chullpas (waris e incas) prehispánicas, pero sobre todo un cañón gigantesco, enorme y fabuloso, el cañón más profundo del mundo con aproximadamente 3,535 metros de profundidad. Así de sorprendente es este destino arequipeño, donde la geografía es cortada por ríos poderosos, quebradas trepidantes y profundos abismos, y donde las poblaciones ajenas al paso del tiempo, conservan su antiguo semblante, resistiéndose a cambiar y a perder sus viejas costumbres. Huaraz, extraordinarios paisajes entre dos cordilleras andinas. Famoso destino turístico por sus largas caminatas, lugares para la práctica de la escalada y excursiones a caballo. Cuando agoniza el Sol, el cielo se pinta de naranja y las cumbres de los nevados parecen arder, en una espléndida hoguera que resalta la belleza de un puñado de pueblos.
La noche cae sin prisa en el Callejón de Huaylas (departamento de Ancash); entonces, el tenue titilar de las estrellas adormece a las lagunas y viste de sombras los estrechos caminos, las robustas montañas y el inquieto cauce del río.
El Callejón de Huaylas, ubicado a más de 400 kilómetros al norte de Lima, es un auténtico capricho de la naturaleza, un impresionante escenario de paisajes agrestes, un colorido valle situado entre las cordilleras Blanca y Negra, entre las que discurre el poderoso Río Santa, regando los campos del rosario de pueblos pintorescos, que se extienden en sus riberas.
Trujillo, ciudad costera de permanente clima templado, donde la primavera es eterna, donde el sol siempre brilla y llena de luz hasta los rincones más escondidos, regocijando el alma de un pueblo afable y cordial, que vive orgulloso de sus ciudadelas de barro y adobe construidas por los Chimús y los Mochicas, de su excelente cocina, de la cuna de antiguas culturas, de sus señoriales casonas (herencia de la época colonial) y de los albores de la República, y de la Marinera, la danza nacional del Perú, un torbellino de sensualidad y galanura del que nace el amor.
Desde su fundación, Trujillo mostró un rápido desarrollo debido a la fertilidad del valle y al esfuerzo de sus pobladores, quienes edificaron casonas señoriales, en las que destacan las artísticas rejas de hierro forjado, que le dan un toque de distinción y elegancia a la arquitectura trujillana.
Pero el encanto de Trujillo va más allá de su pasado colonial y se interna en la época pre-hispánica. En el valle de Moche, se encuentra la ciudad de Chan-Chan, capital del Reino del Gran Chimú, considerada la ciudad de barro más grande del mundo (20 kilómetros cuadrados de extensión) y que sólo es comparable a los restos arqueológicos de Teotihuacan en México o las antiguas ciudades de Egipto.
La Huaca del Sol, pirámide escalonada de 20 metros de alto, la Huaca de la Luna, donde se aprecian asombrosos murales que representan los rituales de los Mochicas, y el Complejo de El Brujo, que destaca por una pirámide de adobe de 30 metros de altura y más de 15 siglos de antigüedad, evidencian la grandeza de los primeros habitantes de la costa norte del Perú.
Chachapoyas, enclavada en el nor-oriente del Perú tiene como atractivos principales, aparte de Kuelap, pintorescas caídas de agua, así como interesantes vestigios de culturas desaparecidas. Capital del departamento de Amazonas, es una de las ciudades más antiguas del Perú y una de las pocas que aún mantiene su aire señorial e influencia hispánica.
Tierra de orquídeas, de caña de azúcar y café, de peleas de gallos y exquisitas comidas, es capaz de encandilar a todo aquel que la visite. Dentro del área urbana, Chachapoyas conserva sus amplias casonas con tejados de tejas, grandes patios, rodeados de huertos y jardines, y originales balcones que revelan la presencia española. En los alrededores de la ciudad y en las provincias cercanas, se encuentran monumentos arqueológicos de gran valía, que fueron construidos por los Sachapuyo (o Chachapoyas), un pueblo que edificó imponentes ciudadelas en las cumbres de las montañas, para aprovechar al máximo las tierras cultivables.
Chachapoyas es el punto de partida para llegar a la localidad de Tingo, en la provincia de Luya, lugar donde se encuentra Kuelap, construida en la cima de una montaña, donde todavía queda mucho por descubrir e investigar.
El Manu, la selva menos explorada del Perú, donde se llega por tierra en un pintoresco y no muy cómodo viaje de doce horas desde Cusco, o en avioneta. El Manu está localizado en la región sur oriental del Perú y es uno de los parques más grandes de Sudamérica. El área del parque comprende parte de la serranía del departamento de Cusco y la selva del departamento de Madre de Dios.
El Manu abarca dos millones de hectáreas en un territorio rico en especies de flora y fauna, en una gran variedad de hábitats alto andinos, bosques de nubes y selva tropical. La UNESCO reconoce oficialmente al paraíso natural del Manu como Patrimonio de la Humanidad, y posteriormente en 1997 lo nombra Reserva Mundial de Biosfera, pues alberga la mayor diversidad biológica en áreas protegidas de bosque lluvioso y de varias especies endémicas del bosque de nubes.
La gran mayoría de bosques en el mundo han sido impactados por acciones del hombre, afortunadamente Manu casi intacto, se ha mantenido lejos de la civilización. Además, se pueden observar una variedad de animales en sus diferentes hábitats incluyendo: Nutrias Gigantes, el Caimán Negro, el Majestuoso Jaguar (Pantera Onca), el raro Oso de Anteojos, el Tapir, el Triguillo, 13 especies de monos y aproximadamente mil especies de aves incluyendo siete clases de Guacamayos.
El Manu protege también al 10% de las especies vegetales en el mundo, incluyendo diversas especies de higos y palmeras, además de las incontables especies de plantas medicinales que actualmente están siendo clasificadas por científicos. Una sola hectárea de la selva en Manu puede albergar más de 220 especies de árboles, mientras que una hectárea de bosque templado en Europa y Norteamérica podría tener sólo 20. Probablemente el Parque Nacional del Manu es el parque protegido con mayor diversidad biológica en el mundo.
Iquitos es el centro comercial y turístico del nor-oriente del Perú. Asentada a la vera del Amazonas, es la puerta de entrada para navegar por este inmenso río marrón de lento discurrir, donde la aventura está asegurada. La tupida selva del Perú debe su nombre a un inmenso río generador de vida, ilusiones y leyendas: el Amazonas, siendo el más largo y caudaloso del mundo.
Navegar por sus aguas es entrar en contacto directo con la naturaleza y la sabiduría de los indígenas. Es ver el sol agonizar tras la copa de los árboles y admirarse ante el verdor infinito. Río inmenso, de lento fluir, que parece un mar, porque en algunos sectores la anchura de su cauce llega a los 4 mil metros. Su caudal recibe las aguas de todos los ríos que nacen en la ladera oriental de la Cordillera de los Andes, los que forman ciénagas, pantanos y laberintos de canales. Los antiguos habitantes de la selva peruana, llamaron al Amazonas Paranaguasú (Gran Río), Paranatinga (Río Blanco) y Tunguragua (Rey de las Aguas).
En las riberas del Amazonas se han formado pueblos y ciudades como Iquitos y comunidades nativas, como los Cocamas, los Witotos, los Boras y los Ticuna, pueblos que han heredado secretos y costumbres milenarias.
Líneas de Nazca, enormes dibujos en las llanuras desérticas de la costa peruana, nos remontan a culturas perdidas en la noche del tiempo o a teorías de extraterrestres.
Paracas, por su parte, sobre la misma costa peruana, tiene su propia zona protegida para la conservación de especias de la región. Desierto y mar, dunas de dorada sequedad y aguas de conmovedora transparencia. Geoglifos misteriosos y enigmáticos.
Así son Ica, Nazca y Paracas, oasis de contrastes y paisajes contradictorios, reductos de mitos y leyendas que narran los avatares de hombres perseverantes que se enfrentaron a la hostilidad de la pampa, para levantar sus pueblos y edificar su propia civilización. Ica, la tierra del algodón, el vino y el pisco, está impregnada de historia.
En sus llanos desiertos, los antiguos peruanos tejieron espléndidos mantos de variados colores, momificaron a sus muertos con singular maestría y trazaron líneas, y figuras gigantescas en las pampas desoladas, con la intención de rendirle culto al agua o de interpretar los mensajes del Sol, la Luna y las estrellas.
En este árido rincón del Perú, se funde el legado de los hombres de las culturas Paracas y Nazca, los vestigios de los Incas y los matices coloniales, con la desoladora belleza de un desierto que se extingue en el mar.
Recorrer un oasis rodeado de dunas y palmeras, andar por los senderos de un cementerio Inca, ojear los alucinantes trazos de las líneas de Nazca, deleitarse con los lobos marinos que retozan en las islas Ballestas, sentir el roce de la arena y el golpeteo del viento en la Reserva Nacional de Paracas, son parte de una misma aventura: la de conocer la tierra del algodón, el vino y el pisco.
Datos de interés:
EXTENSIÓN Perú ocupa el puesto 20 en tamaño de territorio con una extensión de 1.285.215 kilómetros cuadrados. Con Ecuador y Colombia al norte, Brasil al este, Bolivia al sureste y Chile al sur, suma un total de 5.536 kilómetros de frontera. Además, tiene 3.080 kilómetros de costa en el Océano Pacífico.
IDIOMA Y POBLACIÓN Perú cuenta con una población de 27.219.264 habitantes. El idioma oficial de Perú es el español, aunque existen otras lenguas como el quechua o el aimara.
FORMALIDADES DE ENTRADA No se requiere visado. Los visitantes de nacionalidad española sólo necesitan tener el pasaporte en vigor y con una validez mínima de seis meses.
PREVENCIONES SANITARIAS No es obligatoria ningún tipo de vacuna para viajar a Perú, excepto para aquellos viajeros que deseen ir a la selva, a los que se les exigirá la vacunación contra la fiebre amarilla.
CLIMA Perú posee varios microclimas en su territorio, distinguiendo una zona más cálida y húmeda al noreste del país, otra cálida aunque menos húmeda en el norte, otra más fresca y seca en el centro y sur del país, y otra fría en la cordillera de los Andes, que atraviesa el país de norte a sur y alcanza alturas superiores a los 6.500 metros en algunos puntos.
GASTRONOMÍA La gastronomía de Perú es posiblemente la más diversa del mundo gracias a su influencia incaica, precolombina, española, italiana, francesa, japonesa y africana. El plato más significativo de Perú puede ser el Ceviche, que se puede tomar acompañado de una bebida típica como es el Pisco, un licor de la zona.
MONEDA La moneda oficial de Perú es nuevo sol, que se puede cambiar en los bancos, en casas de cambio y en algunos hoteles.
Para más información sobre requisitos y recomendaciones de viaje, le recordamos que el Ministerio de Asuntos Exteriores emite información oficial, no vinculante, a través de Internet en su web: www.maec.es